lunes, 16 de febrero de 2015

Inauguración del Gabinete Psicopedagógico Kaposkly

Tras tres meses de intenso trabajo, por fin puedo dar luz a mi nuevo proyecto: El Gabinete Psicopedagógico "Kaposkly". Tras regresar de Madrid de mi última experiencia educativa, consideré que era el momento ideal para emprender mis propios proyectos educativos. Es por ello que decidí pensar en retomar mi antigua propuesta para un gabinete psicopedagógico, revisarla y crear un nuevo proyecto más completo y ajustado a la realidad. Han sido tres meses donde la actividad diaria ha sido muy intensa, compaginando la formación en diversas ramas de la psicopedagogía con la puesta en marcha del proyecto, incluyendo aquí la búsqueda y preparación de diferentes materiales didácticos, la creación del despacho profesional oficial, y el desarrollo del Plan de Empresa, entre otros. Queda aún mucho trabajo por hacer (todo lo relacionado con el Marketing), pero esto ya es un paso importante. Animo a todos y a todas aquellas personas que hayan vivido experiencias frustrantes o simplemente deseen crear un proyecto con el objetivo de dedicarse a lo que le gusta y poder cotizar por realizar tareas afines a esa pasión, a crear proyectos similares. Sean de educación, sean artísticos, sean de restauración, sean de turismo, sean de temas jurídicos, etc. Cada uno según su formación y sus preferencias.

Podéis obtener más información sobre el gabinete en la sección correspondiente que he creado en mi blog (haced clic aquí). También o animo a visitar la página oficial: 


¿Cuáles son los servicios que ofrezco desde mi gabinete? Realizo tareas de diagnóstico, intervención y asesoramiento en los siguientes temas:

  • Dificultades de aprendizaje en lectura y escritura: Aprendizaje del proceso lectoescritor, retraso lector, dislexia, disgrafía, disortografía y problemas en comprensión lectora.
  • Dificultades de aprendizaje en procesos matemáticos: Discalculia y dificultades para resolver problemas de matemáticas.
  • Altas capacidades intelectuales.
  • Programas para el desarrollo de habilidades cognitivas (“Enseñar a Pensar”).
  • Enseñanza, refuerzo y ampliación de técnicas de estudio y trabajo intelectual.
  • Adicciones (o "uso problemático") en nuevas tecnologías: Redes sociales, videojuegos, móviles, Internet…
  • Orientación académica y profesional/vocacional..
  • Consultoría educativa (Asesoramiento sobre diferentes temas educativos).
Os estaréis preguntando de donde viene el término "Kaposkly". Pues bien, yo cuando era pequeño, me gustaba crear historietas y aventuras. Incluso dibujaba a seres extraños que tenían un vocabulario muy raro. Y entre ese vocabulario, surgió la palabra "Kaposkly". Y de hecho, la utilicé en una tarea de creatividad que en la escuela. ¿Y qué significa? Es secreto, porque ciertamente no tuvo en su día relación con la educación (era aún un pre-adolescente, todavía no estaba interesado en estos temas), y la verdad puede encajar regular con el tema del proyecto, así que ahí dejo la incógnita.

Para cualquier solicitud de información, sin compromiso, podéis enviarme un e-mail a info@psicopedagogia-kaposkly.com. En la sección de "Contacto" de la web, tenéis más vías para poneros en contacto conmigo, aunque también en la sección que le he dedicado en mi blog también lo comento.

domingo, 1 de febrero de 2015

Index for Inclusion (2009)

Esta revisión la hice hace años, pero aún sigue vigente. Os la comparto, sobre el índice de inclusión desarrollado por Mel Ainscow, profesor de la Universidad de Manchester, y Tony Booth, allá por 2001:

  1. ¿Qué es el índice de inclusión de Mel Ainscow y Tony Booth?

Representa un conjunto de materiales diseñados para apoyar a las escuelas en el proceso de avanzar hacia una educación inclusiva. Tiene como objetivo construir comunidades escolares colaborativas que promuevan en todo el alumnado altos niveles de logro. El material aportado anima a los docentes y otros profesionales de los centros educativos a compartir y construir nuevas iniciativas, partiendo de sus concepciones, y ayudándoles a valorar con detalle las posibilidades reales que existen en sus centros educativos para aumentar el aprendizaje y la participación de todos sus alumnos. El índice debe ser adaptado y cambiado de acuerdo con las circunstancias, siempre que se mantenga el objetivo de desarrollar una escuela inclusiva.

Cuando hablamos de inclusión, no nos referimos solamente al acceso del alumnado con discapacidad a los centros ordinarios, sino con eliminar o minimizar las barreras que limitan el aprendizaje y la participación de todo el alumnado. Se deben de tener en cuenta las diferencias del alumnado para que no presenten problemas en el proceso de enseñanza-aprendizaje que elaboremos. Por ejemplo, hay grupos sociales con diferentes normas, valores, creencias, comportamientos, ...que pueden no tenerse en cuenta en la cultura escolar, limitando su participación o incluso, sin querer, conducirles a la discriminación. Se trata de investigarlas y enfocar el proceso de manera que ellos puedan compartir sus creencias con las nuestras, y tanto unas como otras deben respetarse. Por ejemplo, si existe una cultura que piense que la homosexualidad es un crimen, propio del diablo, debe respetar a aquellos que no piensen así y que decidan ser homosexuales porque les gusten las personas de su mismo sexo.

Las dimensiones que propone el Índice en relación con sus materiales son las siguientes:

-         Crear culturas inclusivas: creación de una comunidad escolar segura, acogedora, colaboradora y estimulante, en la que cada uno es valorado, lo cual es la base fundamental primordial para que todo el alumnado tenga mayores niveles de logro. Se refiere al desarrollo de valores inclusivos, compartidos por todo el personal del centro educativo, los alumnos, los miembros del Consejo Escolar y las familias, que se transmitan a todos los nuevos miembros de la comunidad escolar. Estos principios guiarán las decisiones que se concretan en las políticas escolares de cada centro educativo y en su quehacer diario, para apoyar el aprendizaje de todos a través de un proceso continuo de innovación y desarrollo del centro educativo.
-         Elaboración de políticas inclusivas: asegurar que la inclusión sea el centro del desarrollo del centro educativo, influyendo en todas las políticas, para que mejore el aprendizaje y la participación de todo el alumnado. Para ello, cualquier actividad que aumente la capacidad de un centro educativo para dar respuesta a la diversidad del alumnado, es bienvenida.
-         Desarrollo de prácticas inclusivas: éstas deben reflejar la cultura y las políticas inclusivas del centro educativo, aseguran que promuevan la participación de todo el alumnado y tengan en cuenta el conocimiento y la experiencia adquiridos por los alumnos fuera del centro educativo. Se debe de organizar el proceso y el personal moviliza recursos del centro educativo y de las instituciones de la comunidad para mantener el aprendizaje activo de todos.

Dentro de cada dimensión aparecen una serie de indicadores con una serie de preguntas orientativas a responder, investigar, y cuyas respuestas dará lugar a la reflexión sobre dicho indicador. Deben  tomar notas de los aspectos que surgen y, cuando sea apropiado, sugerir preguntas nuevas Los indicadores representan una declaración de “aspiraciones” con las que se compara la situación existente en la escuela a fin de establecer determinadas prioridades de desarrollo. Una parte esencial del uso del índice es el intercambio de información acerca de lo que se sabe sobre el actual funcionamiento del centro educativo con el fin de identificar las barreras que existen al aprendizaje y la participación dentro de ella. Aquello que funcione bien dentro de esto, en vez de dejarlas correr, se debe de intentar que funcionen aún mejor.

  1. ¿Cuál es la metodología de trabajo que propone?

Constituye un proceso de autoevaluación de los centros educativos en relación con las tres dimensiones descritas en la anterior pregunta. Las fases de la metodología de este proceso son las siguientes, repartidos por temporalización y duración:

INICIACIÓN DEL PROCESO  DEL “ÍNDICE” (MEDIO TRIMESTRE)

  1. Constitución de un grupo de coordinación del proceso, el cual trabaja junto con el personal del centro educativo, los miembros del consejo escolar, el alumnado y las familias en el análisis de todos los aspectos del centro educativo, identificando las barreras existentes para el aprendizaje y la participación, y definiendo las prioridades tanto para las fases de desarrollo y mantenimiento como para el seguimiento de los avances. Este grupo se familiariza e informa sobre los materiales y el proceso del Índice, y se compromete a realizar el proceso con todo el personal del centro, las familias, el alumnado y los miembros de las instituciones de la comunidad. El director y todos aquellos miembros experimentados deben involucrarse desde el principio y planificar el trabajo con el Índice, de tal manera que coincida con el ciclo de la planificación escolar, iniciando el trabajo. Es fundamental que también el profesorado de pedagogía terapéutica colabore. Este grupo de coordinación debe ser inclusivo, es decir, participativo, que todos colaboren en la toma de decisiones, compartan sus puntos de vista, que se tenga en cuenta la opinión de todos, que se aprenda y reflexione entre todos para mejorar el proceso, etc. Podemos incluir a alguien externo al centro educativo (eso sí, que conozca muy bien su funcionamiento) para que sea un apoyo, que dé su punto de vista crítico, ayudar a detallar la investigación a realizar en el centro educativo y en recoplar puntos de vista de cada uno, etc. Sería deseable elaborar el cuestionario en colaboración con los miembros de la asociación de padres, en aquellos casos donde no existan Consejo Escolares, lo cual puede ayudar, a su vez, a la organización de grupos específicos de consulta a las familias.

  1. El centro educativo en sí debe sensibilizarse con respecto al índice, es decir, despertar sentimientos, que se pongan en el lugar de las personas con necesidades educativas especiales, y comprendan lo importante que es tanto para ellos como para nosotros (por ejemplo, en cuanto a aprendizaje) que desarrollemos un sistema de inclusión educativa dentro del centro educativo y partiendo de esos indicadores. Deben ser informados de los objetivos del índice antes de tomar cualquier decisión específica de planificación. Un método para ayudar a que se familiaricen con los indicadores puede ser el que escriban cada indicador en una tarjeta y luego todas las tarjetas las distribuyan en cuatro montones en función de cómo sienten que el indicar en cuestión refleja lo que sucede en el aula. Opcionalmente, pueden presentar un informe considerando qué aporta el uso de los indicadores y las preguntas para explorar el conocimiento previo sobre las culturas, las políticas y las prácticas dentro del centro educativo.

  1. Tenemos que explorar las concepciones del grupo, ya que sobre de lo que se conoce, de ahí se apoya el Índice y se parte para investigar. Tenemos que intentar reflexionar sobre aquello que, en nuestro centro educativo, está impidiendo el aprendizaje y la participación del alumnado. Tenemos que prepararles para usar los indicadores y las preguntas que van a realizar en el centro educativo a sus miembros, que sepan cómo aplicarlos dentro del centro educativo y analizarlos de manera que cumplamos con los objetivos, y también cabe recordar que son lo suficientemente flexibles como para que se adapten a la gran variedad de opiniones de éstos, siempre y cuando se asuman los objetivos centrales de este proceso, y se les anima a utilizar todos los recursos, materiales y humanos, que estén infra-utilizados, ya que pueden ayudar, organizándose, para mejorar el aprendizaje y la participación del alumnado. Deben prepararse para trabajar con otros grupos, con miembros con los que hasta el momento no han trabajado y por ello decidir organizarse, coordinarse, o incluso dentro de grupos formados en seminarios y aprovechar ese proceso para recoger más información para la reflexión.

EXPLORACIÓN Y ANÁLISIS DE LA ESCUELA (UN TRIMESTRE)

Se trata de ir investigando en el centro, aplicando los indicadores a los diversos miembros del centro educativo.

  1. Exploración del conocimiento del personal y de los miembros del consejo escolar. Tenemos que hacerles ver que su respuesta no va a ser tomada luego como represalía en el caso de que sea “negativa”. Su opinión es importante y debe ser respetada, aunque sea contraria a la cultura escolar del centro educativo. Toda opinión diversa sirve para hacernos reflexionar, ir hacia el debate en relación con el desarrollo de una inclusión educativa (si atendemos y fomentamos la diversidad como un valor, no podemos luego ir discriminando las respuestas solamente por ser de un punto de vista diferente al esperado). Tenemos que tener en cuenta que los indicadores tenemos que adaptarlos a cada sujeto, aparte de, a ser posible, adaptarlo para aquellos que tengan dificultades con el idioma.

  1. Explorar el conocimiento del alumnado. Con éstos resulta muy adecuado trbajar los cuestionarios mediante discusión en grupo, o introduciéndolo dentro del currículum, por ejemplo, en trabajos de “búsqueda de información” o cuando se trabajen en clase los temas transversales.

  1. Explorar el conocimiento de las familias y de los miembros de la localidad. Tanto a estos como a los anteriores, tenemos que exigirles sinceridad, recordarles que no existe ninguna respuesta “verdadera” o “bonita”. Muchos tienden a responder aquello que, legalmente, estaría bien y en teoría se hace por el hecho de ser su centro educativo, pero tenemos que lograr que respondan su opinión personal, la verdad de lo que ocurre o ellos piensan.

  1. Decisión de las prioridades a desarrollar a raíz de las respuestas recogidas a raíz de los métodos utilizados para recoger información. Algunos ejemplos de prioridades son: desarrollar estrategias a través del currículum para mejorar la autoestima de los estudiante, introducir actividades de desarrollo profesional del personal del centro educativo, desarrollar formas de fomentar el aprendizaje cooperativo entre alumnos, etc. Es decir, son tareas, funciones, objetivos que nos marcamos prioritarios para desarrollar en nuestro centro educativo para que pueda ser lo más inclusivo posible, que se trabaje mejor con la diversidad del alumnado y éstos puedan participar satisfactoriamente.


ELABORACIÓN DE UN PLAN DE DESARROLLO DE LA ESCUELA CON UNA ORIENTACIÓN INCLUSIVA (MEDIO TRIMESTRE)

  1. Revisar el plan de desarrollo del centro educativo tras el trabajo realizado con el Índice. Por ello, se introduce el índice en el proceso de planificación de la escuela, contrastando dicho plan con los resultados obtenidos en el Índice, sacando conclusiones sobre qué debe de modificarse para mejorar la próxima vez.

  1. Introducción de las prioridades que hubieran sido acordadas con el personal de la escuela al final de la anterior etapa, en el plan de desarrollo de la escuela. Es decir, estos son los cambios a realizar a raíz de aquellos objetivos prioritarios que nos hemos marcado para hacer más inclusivo el centro educativo. Es lo que tenemos que mejorar, y modificamos nuestro plan de desarrollo y comprobamos cómo evoluciona el centro a raíz de esos cambios. Los cambios han de apoyarse a través de la motivación del trabajo colaborador, una buena comunicación y el fomento de un compromiso general para hacer que los centros sean más inclusivos para el profesorado y el alumnado.

IMPLEMENTACIÓN DE LOS ASPECTOS SUSCEPTIBLES DE DESARROLLO (CONTINUO)

1.      Poner en práctica las prioridades que nos hemos marcado, a raíz de una serie de tareas, actividades, actuaciones.

2.      Las actividades para el desarrollo pueden requerir investigaciones continuas dentro del centro, por lo que se convierte en una forma de investigación-acción. El desarrollo de las actividades debe ser continuo.

3.      Registro del progreso, es decir, vamos observando, con diversos instrumentos de recogida de datos, los avances que vamos viendo en relación con las modificaciones que hicimos.

REVISIÓN DEL PROCESO SEGUIDO CON EL ÍNDICE (CONTINUO)

Revisan el progreso general de los cambios identificados como prioridades en la etapa 2 y puestos en práctica en la etapa 4. Se debe considerar también cualquier progreso más amplio en la creación de culturas inclusivas, desarrollo de políticas inclusivas y mejoramiento de prácticas inclusivas como parte de la revisión del uso del Índice en el apoyo al desarrollo de la escuela.

1.      Evaluación de los cambios: ¿qué han aportado? ¿se han conseguido esas prioridades? ¿hemos conseguido que sea más inclusivo el centro educativo, más participativo, más justo?
2.      Revisión del trabajo realizado con el índice.
3.       Continuación del proceso del índice.

Es necesario completar adecuadamente las tres primeras etapas antes de que termine el curso escolar para que se puedan introducir las prioridades en el plan de desarrollo de la escuela (hacia la inclusión educativa, la evolución del centro educativo para conseguir los propósitos marcados de atención a la diversidad) del curso siguiente. La cuarta y quinta etapa se llevarán a cabo cuando se comience el plan anual de centro. La etapa cuarta implica poner en práctica todas las prioridades del plan de desarrollo de la escuela, incluyendo aquellas identificadas a través de los materiales del Índice. En la etapa quinta, se revisa el progreso y se hacen modificaciones en el proceso de utilización del Índice en la escuela. Los materiales del Índice se utilizan para analizar lo que se ha logrado y para identificar nuevas prioridades para el siguiente año escolar. Al mismo tiempo que se procede con el análisis de la cultura, las políticas y prácticas de la escuela, pueden surgir oportunidades de cambio en el ámbito de la inclusión que no se habían detectado anteriormente. Finalmente, debe conseguirse el objetivo de que se realicen prácticas inclusivas en el centro educativo.


3.  ¿Qué posibilidades de aplicación se te ocurren en nuestro contexto educativo?

Resumiento lo llevado hecho hasta el momento, tenemos que el Índice es una serie de materiales para que, una vez aplicados, podamos ver qué necesitamos para alcanzar la inclusión educativa. Para comenzar este proceso investigador, primero tenemos que reunirnos todos y formar un grupo de cooperación, profundizar sobre el Índice, aplicar una serie de cuestionarios y diversas técnicas para recoger datos respondiendo a las dimensiones y preguntas del Índice para que, tras analizarlas, saquemos una serie de conclusiones, unas prioridades, para realizar modificaciones en nuestros planes de actuacíón dentro del centro educativo, ponerlos en prácticas y estar continuamente evaluando esos cambios, registrando el proceso llevado a cabo.

Respondiendo a la pregunta planteada, tengamos en cuenta que uno de los aspectos fundamentales dentro de la organización del centro escolar es la realización de una evaluación de centro.  Cuando hablamos de evaluar en un centro, consiste en recoger información sobre un tópico determinado para emitir a continuación una valoración sobre dicha información, en donde analizamos los resultados sobre la eficiencia que ha tenido un centro educativo en cuanto al tratamiento de un tópico determinado (por ejemplo: ¿cómo vamos en cuanto a disciplina dentro del centro educativo? ¿es satisfactoria o no?) y según los resultados, llegamos a una conclusión en donde acabamos tomando una decisión final sobre cómo ha funcionado dicho tópico en el centro educativo. Es una ayuda para saber cómo va funcionando nuestro centro educativo, ver si estamos cumpliendo nuestros objetivos en diversos aspectos esenciales (la coordinación entre los miembros del centro educativo, la disciplina, atención a la diversidad, la participación de los padres, la actitud de los alumnos ante la escuela, la convivencia en el centro, etc) y así, si vemos que el centro presenta carencia en alguno de estos aspectos, pues nos permite reflexionar sobre cómo poder mejorar dicho aspecto, pensar en medidas a aplicar para mejorar los resultados en dicho aspecto y ver los resultados que se producen.

En relación con lo que estamos trabajando, bien esto puede parecerse a una forma de evaluar nuestro centro. El Índice presenta una serie de indicadores que podemos evaluar en nuestro centro, sobre características que pensamos que debería de tener un centro educativo en relación con la inclusión educativa, recogiendo aspectos como la participación, la coordinación, la atención a la diversidad, ...esenciales dentro de un centro educativo. Si las evaluamos y vemos que los resultados no son del todo positivos o los que son positivos pueden mejorarse, pues sacamos conclusiones, realizamos propuestas para modificar los planes de actuación. En este caso, se hace a lo largo del curso. Se hace un seguimiento continuo, y la recogida de datos es fundamental, utilizando diversos instrumentos, como por ejemplo pueden ser los propios cuestionarios que aquí se utilizan. Normalmente cada año se evalúa un aspecto, ya que evaluar todo es prácticamente imposible, no da tiempo para poder observar tantas cosas, y se acabaría realizando una evaluación bastante superficial y pobre, que no recogería la pura realidad. Un año el aspecto puede ser ese, el de la “inclusión” (por llamarlo de una manera), y aplicar este Índice dentro del procedimiento que suelen llevar a cabo para la evaluación de centro.

Los pasos a seguir no son muy diferentes a los aquí propuestos, así que no lo veo mal: debate en grupo sobre la evaluación a realizar y el qué fijarse exactamente, reflexión sobre la ayuda externa (que no supervisión) a recibir, criterios de interpretación de los datos que obtengamos, seguimiento del proceso de evaluación (en este caso, incluyendo también tras la aplicación de dichas prioridades tras modificar el plan de desarrollo del centro educativo) de manera continua, técnicas e instrumentos a utilizar, modo de organizar la recogida de datos (temporalización, incluyendo los momentos en los que se hará cada paso del proceso evaluativo), ...Y con todo, se sacan conclusiones, se realiza un debate sobre qué aspectos deben seguir mejorarse, qué podrían aplicar, nuevas medidas, etc, y se elabora un informe que recoja todo, tanto el proceso llevado a cabo como el producto y las propuestas de mejora para el futuro. Prácticamente esto es lo que se ha hecho al aplicar el Índice, con lo cual se demuestra que tiene posibilidades de ser aplicado. Es un buen procedimiento para diagnosticar y posteriormente evaluar, ya que ambos conceptos van unidos, como bien estamos aprendiendo en la asignatura de Diagnóstico en educación, y es fácil de emplear, no tira a lo ficticio, es accesible a todos y pueden compartirse los resultados entre todos. Toda evaluación supone avanzar, avanzar en este caso hacia la inclusión educativa, con una serie de propuestas de solución.

Siguiendo con estas reflexiones en relación con que si es posible o no llevarse a cabo esto, actualmente para recoger datos tenemos unos potentes sistemas informáticos que pueden ayudar a recoger información, tanto cuestionarios con ítems similares a los tipo tests como respuestas para las que puedan expandirse un poco más. De hecho, aquí en nuestra facultad, hay asignaturas que emplean un sistema de evaluación colaborativa a través del sistema LAMS, en donde cada uno puede responder a unas preguntas, las cuales se quedan registradas, y a la vez compararse con las de otras personas (una vez ya respondidas, claro está), con alguna posibilidad de feedback, y contando con un foro en donde puede realizar trabajo cooperativo o intercambio de opiniones entre otros sujetos. Todas las respuestas de todos los sujetos que han participado quedan registradas. Bien este programa puede instalarse en una página web del centro educativo, y que todos accedan o bien desde el propio centro (por ejemplo, que en la hora de tutoría lectiva que tengan los alumnos de educación secundaria con su tutor correspondiente, se vayan al aula de informática a realizar este cuestionario) o desde su propia casa, accediendo con una clave personal.

Y en relación con la inclusión, existen muchas razones para que todo aquello que desea difundir el Índice, en relación con la ideología de la escuela inclusiva, pueda llevarse a cabo. Aparte del aprendizaje de valores, un tema que siempre ha sido debatido (no hace mucho salimos de un conflicto relacionado con la asignatura de educación para la ciudadanía, en relación con la enseñanza de valores en relación con ciertos temas de la sociedad), yéndonos a temas transversales, el fomentar una cultura de paz basada en el respeto y valoración de las diferencias se hace totalmente necesario en esta sociedad, así que es imprescindible que evaluémos estos aspectos en nuestros centros educativos, y este Índice lo posibilita, puesto que la atención a la diversidad, el educarse en la diversidad, es un pilar básico de la escuela inclusiva. Los alumnos convivirán con muchas personas con diferentes necesidades, y en el caso de los centros andaluces, cada vez se incrementa más el número de alumnos matriculados pertenecientes a otras culturas. ¿Están bien atendidos? ¿se les discrimina debido a las diferencias con la cultura escolar de nuestro centro educativo? Es algo que apareció en una de las declaraciones comentadas en la actividad anterior, y tenemos que saber observar, contando con la opinión sincera de estos alumnos (si tienen problemas con el idioma, hay que adaptarlo) o con testigos, sobre la inclusión de los alumnos inmigrantes, y este Índice recoge indicadores relacionados con este aspecto, aparte de las técnicas de recogida, con lo cual aumenta más las posibilidades de aplicarlo en nuestro contexto educativo.

Otra posibilidad de aplicarlo es que, actualmente, en nuestros centros educativos abunda el sistema de integración escolar, que últimamente tira demasiado a la segregación, ya que los alumnos son sacados de su aula ordinaria para ser atendidos en un aula específica, resultando un tanto discriminativo. ¿Cómo se sienten estos alumnos? ¿evolucionan satisfactoriamente? ¿cómo anda su autoestima, su autoconcepto y motivaciones? Son indicadores que han salido en este Índice, y si se les acaba segregando de sus compañeros, puede dificultar su participación en la comunidad educativa, que participe en las actividades que realizan sus compañeros, lo cual puede desmotivarse, sentirse discriminado, impedido para hacer dichas actividades. Tenemos que medirlo con los indicadores y, entre las prioridades, marcar que tenemos que aumentar esos aspectos en los alumnos y evitar la discriminación, y tomar medidas, empezando al menos por pasarse más horas dentro del aula ordinaria y consensuar una manera de que, si es necesario que trabaje ciertos aspectos (por ejemplo, el idioma en un aula de A.T.A.L), que sea en horario extraescolar, y ver si así, al estar más tiempo con sus compañeros, su autoestima aumenta. Esto puede ser aplicable también si ese alumno se encuentra aparte trabajando con una A.C.I, por mucho que se encuentre dentro de su aula, porque es como si no estuviera. Según los resultados de este Índice, se forman medidas para modificar en el plan de desarrollo.

Estos indicadores sirven para evaluar si, de verdad, los alumnos piensan que se cumplen sus derechos educativos en relación con el Informe Warnock, el cual hemos estudiado en la asignatura. Ideas como que ningún niño será considerado ineducable, la educación es un bien al que todos tienen derecho, que no existen dos grupos de alumnos, que las prestaciones educativas son para complementar y no para alternar lo que se esté llevando a cabo, si el profesorado se encuentra capacitado, etc. Todo esto afecta negativamente a los alumnos y, en general, a la idea de inclusión educativa, si no se cumple. Y aquí conectamos con que si ciertamente la atención que reciben estos sujetos es adecuada, si se adaptan a sus necesidades e intereses, a su punto de partida, o si la labor que ejercen es tan inadecuada que incluso los padres no han tenido más remedio que llevarlo a un centro de educación especial. Aquí lo conecto con el texto del niño con Síndrome de Down llamado Jorge, el cual sus padres no tuvieron más remedio que llevarlo a un centro de educación especial para que avanzase, a pesar de sus ganas de aprender. Todo esto era debido a que el profesorado tenía dificultades para atender sus necesidades e interesantes o simplemente tuvo dificultades para llevar a la práctica la información que tenían debido a la poca preparación recibida para enfrentarse a estas situaciones. Por ello, con este Índice podemos evaluar cómo se sienten los docentes, los propios alumnos, ...en relación con la atención a sus necesidades, si se ven preparados para ello, si tienen dificultades, si piensan que perjudica al resto de compañero y que disminuye el rendimiento, si tiene miedo a trabajar colaborativamente con otros docentes (por ejemplo, que haya otro docente con él en su propia clase) y sobretodo con los padres, si no sabe cómo atender a todos a la vez, etc, y según los resultados, elaborar una política inclusiva con una serie de prácticas, recursos, que puedan llevarla a efecto (por ejemplo, usar las T.I.C, por ejemplo, una webquest) e incluirlo en el plan de desarrollo.

Ya a modo de sugerencia, incluiría en estos indicadores preguntas sobre si necesitan una mayor formación, pensando si podemos pedir ayuda a sindicatos o a las propias universidades, sobre cómo orientar nuestra cultura, planes, a una perspectiva inclusiva, cómo crear una escuela para todos. Un estudio muy interesante es el que ha hecho Pilar Arnáiz, de la Universidad de Murcia, de la cual hemos estudiado un texto suyo en este bloque, en donde plantea los cambios a realizar para llevar un enfoque inclusivo en vista de las limitaciones que presenta el enfoque integrador. No quiere decir que el enfoque integrador fuese un fracaso. Todo lo contrario. En su momento fue un gran avance, ya que pasamos de la exclusión total a un intento de integrar a esos alumnos en los centros ordinarios, dentro de su comunidad, pero tiene sus carencias.

Afectan esos cambios al currículum, a la organización estructural, a la filosofía, ...Y en general son modificaciones que se hacen en la filosofía del aula, las reglas y normas dentro del funcionamiento del aula (incluyendo la convivencia), cómo hacer una instrucción acorde a las necesidades del alumnado, la recepción de apoyos dentro de su aula ordinaria (sin ser sacado a otra), apoyos para el profesorado, enseñanza interactiva y constructivista, estrategias y decisiones a tomar por el profesorado para que se formen unas prácticas inclusivas satisfactorias, ...Si los indicadores nos hacen ver que los docentes carecen de estrategias, que están desorientados, ...Tal vez, a la hora de realizar modificaciones, les incita a reflexionar y a formarse más, y leer las nuevas investigaciones sobre educación realizadas, por ejemplo, por las Universidades, en documentos como el de Pilar Arnáiz. Termino esta reflexión con la siguiente cita de esta autora de su texto sobre los dilemas y desafíos de la educación inclusiva, en relación con esto: “El éxito o fracaso de un centro guarda relación con la forma en que los profesores se perciben a sí mismos, perciben su trabajo y el propio centro. En la medida que un centro se organice para mejorar su respuesta educativa para todos los estudiantes, tendrá una visión más positiva de los alumnos con dificultades de aprendizaje y tratará de buscar soluciones conjuntas y no soluciones particulares”. En resumen, puede llevar a formar una política para el desarrollo del profesorado en el centro, en donde, como bien dice esta misma autora, en donde se evolucionen las concepciones, los puntos de vista, y se creen unos esquemas que ayuden a concebir las dificultades de aprendizaje y demás necesidades, y que les ayude a saber organizar los centros de manera que se cumplan estos objetivos, aparte de saber emplear de manera satisfactoria los recursos y cómo distribuirlos.

Y volviendo al tema de la participación, uno de los objetivos es conseguir que toda la comunidad educativa participe dentro de la dinámica de su centro educativo, aporte su punto de vista, se les respete a la vez que ellos respeten a los demás, sean atendidos, ...Y estos indicadores nos pueden reflejar si ellos se sienten que se cuenta con su opinión, nos hablen sobre las encuentas que se hayan realizado en el centro educativo, si los docentes tratan temas que afectan al centro en las horas de tutoría, ...Si no es así, aquí hay algo que hacer, y podemos tener como prioridad fomentar más la participación y el aprendizaje cooperativo en el centro educativo, con todas las ventajas que esto conlleva, y planificar medidas, y que todos participen, independientemente de sus características, que sean tratados como a iguales, como a personas: “(...) considera la escuela como una comunidad de acogida en la que participan todos los niños. Se ocupa de dónde son educados los estudiantes, cómo participan en los procesos que animan la vida de los centros y de que cada alumno aprenda en la medida de sus posibilidades. De igual manera, cuida de que nadie sea excluido por sus necesidades especiales, pertenencia a grupos étnicos o lingüísticos minoritarios, por no ir frecuentemente a clase…; en definitiva, de los alumnos en cualquier situación de riesgo. Plantea una forma particular de concebir la sociedad, que entiende el pluralismo no como una forma de ejercer el derecho a ser diferente aislándose, sino a través de un sentimiento de compartir y de pertenecer. La igualdad lleva a la inclusión, la desigualdad a la exclusión”. (Pilar Arnáiz, 2004).


Bueno, en esta pregunta he intentado reflexionar sobre qué posibilidades tiene el Índice de estos dos autores de ser aplicado y las ventajas que puede traer para la mejora de nuestros centros educativos, que puedan adoptar un sistema de inclusión educativa en sus centros educativos, siempre y cuando los indicadores los enfoquen bien, en relación con sus resultados y su posterior reflexión, a la colaboración entre docentes, estrategias de enseñanza, organización interna, colaboración escuela-familia, etc, condiciones como las nombradas por Giné i Giné en su texto sobre la inclusión y el sistema educativo. He intentado relacionarlo con los documentos leídos en este segundo bloque de la mejor manera posible, lo cual me ha llevado a que profundice aún más sobre ellos y así aprender más.

viernes, 16 de enero de 2015

Opinión sobre el debate desarrollado en Twitter bajo la etiqueta #UnidosVsMagisterio

Estimados ciudadanos:

A lo largo de la mañana, mientras me ocupaba de mis obligaciones, pude comprobar que en la red social Twitter estaba siendo, como principal tendencia, el tópico " #UnidosVsMagisterio". Al parecer, viene originado por un comentario de un ingeniero cuyo mensaje implícito era una crítica hacia la diferencia que existe entre Magisterio (actualmente los Grados de Educación Primaria y Educación Infantil) y otras titulaciones con respecto a la dificultad de obtener dichas titulaciones. Bien, yo estudié la carrera de Magisterio también, y estoy en mi derecho a transmitir en mi blog mi punto de vista sobre los temas que se están debatiendo.

Como bien dicen algunos usuarios (me abstengo de decir sus nombres), la gente no critica la profesión del Maestro, sino la propia formación inicial de los futuros docentes. No tiene sentido cuando todos nosotros hemos ido a la escuela y fue allí donde aprendimos a leer, a escribir, a realizar cálculos, valores, cultura general, un poco de idiomas, etc. Sin esos conocimientos, no habríamos podido desenvolvernos en la vida cotidiana. Ni un ingeniero, ni un periodista, ni un basurero, ni un actor, etc., por nombrar algunas profesiones, todas ellas respetables porque realizan una función fundamental dentro de nuestra sociedad. Ahora, vamos a centrarnos en la carrera de Magisterio, ya que yo cuando la estudié todavía existía el antiguo plan de estudios que diferenciaba entre diplomaturas y licenciaturas.

Ciertamente, Magisterio es una carrera en la cual, si trabajas a diario y te implicas, trabajas junto a tus compañeros y te comprometes, puede aprobarse perfectamente y pasando "limpio" al siguiente curso. Yo tuve muchas asignaturas donde la evaluación era a partir de la realización de trabajos, tanto individuales como grupales. Eso sí, el trabajo era diario, continuaba estaba siempre realizando trabajos a diario y durante todo el fin de semana. Si no, pues estaba en clase, ya que teníamos clase por la mañana y por la tarde, dependiendo de las asignaturas optativas o de libre configuración que hubiéramos escogido. Luego teníamos exámenes sobre todo en la mayoría de las asignaturas troncales, pero cierto es que, a excepción de las materias de Psicología, su contenido no era complicado, y cierto es que se te quedaban muchas ideas gracias a la asistencia diaria a clase (era obligatoria para acceder al sistema de evaluación continua) y la realización de los trabajos, lo cual facilitaba mucho el estudio. Y además que en los temas de didáctica siempre hay ideas que se repiten y se pueden aprovechar ideas de otros materias para otras y, cómo no, tu experiencia como alumno. Como hemos sido todos estudiantes en el colegio, pues al final nos acordamos de algunas tareas que hacían con nosotros nuestros maestros y valoramos aquello que nos gustaba y aquello que no nos gustaba tanto. Y con respecto a los exámenes, es cierto que había exámenes donde podías usar todos los materiales que quisieras. Eran exámenes donde tenías que realizar una reflexión, un ensayo o resolver un supuesto práctico. Obviamente no era de "copiar y pegar", no tendría sentido ese examen.

En cuanto a las prácticas, lo importante es acudir a diario e implicarte, y luego ya tienes que realizar la Memoria a final de cada período de prácticas, pero aprobarla no resultaba complicado. Y en cuanto a las optativas, había de todo. Había optativas que parecían troncales, pero otras con asistir y realizar las tareas que se realizaban en la misma clase, bastaba para aprobar. Pero son optativas al fin y al cabo, y en toda clase podías sacar provecho de algo. Son metodologías y sistemas válidos de evaluación como otro cualquiera siempre que sirva para que el alumnado aprenda. Hay asignaturas, de muchas carreras, donde el sistema de evaluación consiste en memorizarse un tocho de apuntes que luego la gente olvida tras "vomitarlo" en el examen. ¿Qué has aprendido, si no te acuerdas de nada? Donde al final se aprende es en la práctica, ejerciendo tu profesión y llevando a la práctica lo aprendido. Al menos realizar un trabajo de reflexión o resolver un supuesto práctico resulta más provechoso que memorizarse un tocho para un examen.

¿Qué podríamos mejorar? Pues bien, admito que la enseñanza resultó incompleta. No quiere decir mala, solamente incompleta. Nos faltó analizar más situaciones de la vida educativa, realizar juntos más unidades didácticas, aprender a realizar una programación anual sin tener que apuntarnos a academias (con todos mis respetos para estas empresas), prácticas en escuelas con más tiempo de duración, trabajar más orientaciones para atender al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), introducir más contenidos relacionados con la evaluación, conocer el desarrollo de los diferentes proyectos y documentos de trabajo de un centro educativo, etc, y si acaso tener materias troncales de cultura general para repasar conceptos que se nos olvidan con el paso de los años (quedaron evidenciados en las pruebas de conocimiento de la Comunidad de Madrid, tanto en 2011 como en 2013, aunque cierto es que el sistema de evaluación era muy estricto, donde te tachaban toda la pregunta por cualquier tontería o si dejabas alguna parte sin responder). Podría pasar mucho tiempo escribiendo. Si queremos buenos docentes, primero hay que hacer las cosas bien desde la formación inicial. Por eso siempre he apoyado que debería existir un MIR educativo, donde el docente pueda pasar varios años en un período de prácticas donde aprenda junto a los más experimentados. Por ahora, alguien que obtiene plaza en una oposición, tiene una fase de prácticas de un año de duración pero, ¿y los interinos? Ellos no han tenido ningún proceso similar. Yo lo habría agradecido, porque cuando comencé a ejercer como docente, tuve unas dificultades que bien podría haberlas subsanado si hubiera tenido ese proceso formativo durante años como los tienen los médicos, al trabajar junto a personas con más experiencia. La personalidad y la actitud influyen, además de tener vocación. Yo tengo pasión por la educación, pero tengo fallos que me llevan a que no obtenga resultados positivos en algunas tareas docentes.

Bien, con esta reflexión quiero transmitir mi rechazo a los que se meten con los que estudian Magisterio, pero sí apoyar las críticas hacia la carrera en sí. Lo que aprendimos en la carrera sí fue valioso y nos sirve, pero simplemente fue insuficiente. A todos los que estudian Magisterio les animo a seguir formándose tras la carrera. Y que escojan esta bonita profesión aquellos a los que les apasione educar y les gusten los niños y, sobre todo, sepan conectar con ellos. Saber ganárselos y disfrutar junto a ellos, si no, tal vez tu nivel educativo sea otro.

Atentamente,

Rafael López Azuaga
Licenciado en Psicopedagogía