sábado, 22 de marzo de 2014

Cuando las teorías de la Universidad no funcionan

Aquellos jóvenes y no tan jóvenes aspirantes a docentes que nos pasamos 5 ó 6 años en la Universidad, salimos con muchas ideas revolucionarias sobre cómo debía ser la educación en España, incluyendo las metodologías de enseñanza-aprendizaje que debíamos aplicar en las aulas. No voy a negar que hay experiencias puntuales donde sí han triunfado estas teorías, pero no siempre es así. Influyen muchos factores, sobre todo el contexto en el que te encuentras. 

Por un lado, es cierto que el docente debe estar bien formado, no solo en los conocimientos que vaya a impartir sino también en metodologías didácticas y en psicología de la educación, entre otros contenidos psicopedagógicos. También son necesarios poseer algunos rasgos en nuestra personalidad que no se aprenden en la Universidad, sino que se van educando desde que somos niños gracias a la experiencia de la vida: El coraje, la rebeldía, el saber decir "NO", aprender a trabajar en equipo, saber enfadarse cuando hay que hacerlo, saber ganarse el respeto de las personas, etc. Si tu alumnado te ve, desde el primer momento, como un "blando", ahí tienes un grave problema. Da igual que seas una buena persona, que tengas buenas intenciones y que quieras hacer cosas interesantes con ellos, y que encima te preocupes por su salud y su bienestar. Obviamente es injusto generalizar, porque influyen muchas características (edad del alumnado, madurez del alumnado, educación recibida por los padres y madres, etc.), pero aunque luego en la calle se alegren de verte, se pueden aprovechar de ti y no tomarte nunca en serio. Da igual que se hayan puesto en consenso normas, porque a veces el caos puede hacer que el docente se desborde y no consiga aplicarlas siempre al cien por cien.

Luego, existen siempre muchas actividades de enseñanza-aprendizaje que muchos consideran hoy "innovadoras", pero que obviamente no siempre funcionan. El contexto en el que te encuentras siempre influye. Voy a poner unos cuantos ejemplos, contextualizados en la educación para personas adultas de entre 17 y 24 años de edad:

  1. Es muy difícil que una WebQuest pueda ser exitosa si tu alumnado se niega a consultar y analizar recursos telepáticos para responder a unas cuestiones, y copiando y pegando vagamente (y mal copiado además) cualquier párrafo del recurso para "salir del paso". Y si encima se quejan de que les resulta un "coñazo", pues poco se motivarán y pondrán interés en hacerlas.
  2. Cuesta mucho plantear actividades de aprendizaje y trabajo cooperativo si apenas asiste gente a clase y encima no siempre vienen los mismos a clase. Es difícil plantear actividades en pequeños grupos que puedan trabajarse en varias sesiones si los miembros del grupo faltan y encima no vienen siempre los mismos a diario.
  3. El currículo presenta siempre muchos contenidos que no interesan a buena parte del alumnado, aproximadamente el 90% de éstos. Aunque tengan interés en asistir a niveles educativos cuyos contenidos se trabajan también pero de forma más profundizada, e incluso aunque les justifiques su utilidad, es posible que se puedan quejar continuamente de que esos contenidos no les sirven para nada y que es una pérdida de tiempo darlas. Pasa por ejemplo con contenidos como la literatura o el álgebra (las ecuaciones y todo eso, vamos).
  4. Cuesta mucho conseguir la participación cuando planteas debates, y que encima te tomen en serio. Quieres trabajar temas como el emprendimiento y la seguridad vial urbana adaptados a su edad y al contexto, y si no consigues atraer su atención, aunque incluyas análisis de películas, debates, simulación de casos y prácticas que les hagan estar activos, pueden no tomárselas en serio o responderte burradas que demuestran que no te toman en serio: "Para apagar un incendio, me la saco y me pongo a mear", "Para montar una empresa, debes buscarte a un judío con pasta, y lo primero, hacerte una paja", "Yo mataría al que inventó las ecuaciones, podría haberse dedicado a hacerse pajas", etc.
  5. Hay tareas que pueden ser significativas porque el esfuerzo que le dediques a ellas te permite desarrollar habilidades a la vez que aprender conocimientos. Pero si no están motivados y, aunque sean adultos, están matriculados en el curso obligados por el "sistema", cuesta conseguir que se impliquen si ven esos contenidos lejanos a su situación y a sus expectativas. P. Puedes plantearles analizar, de forma guiada, un proyecto de empresa para que luego realicen el suyo entre toda la clase, y se pasan todo el rato quejándose.
  6. Ahora vamos al tema de las huelgas. Sí, está muy bien eso de que hay que luchar por el pueblo y defender nuestros derechos, y si no nos gusta una ley educativa, pues hay que paralizar su implantación. Pero ver cómo estudiantes deciden hacer huelga sin saber por qué están protestando, entristece. Hacen huelga solamente por tener un día o dos de vacaciones, y encima se quejan de que hayan puesto la huelga el miércoles y el jueves por no poder hacer puente con el viernes (eso en el caso de la huelga que habrá la semana que viene, los días 26 y 27). Y aprovechan informaciones del año pasado para inventarse huelgas no oficiales, o malentendidos para hacerlas. Por ejemplo, en mi caso, mi grupo decidió faltar el viernes por toda la cara porque pensaron que la marcha por la dignidad era el día 21 cuando en realidad ha sido este sábado. Luego siempre el tercer viernes de cada mes no había clase lectiva porque era el día en que los docentes nos reuníamos para trabajar todos juntos (reuniones de coordinación docente), pero este mes se hicieron el viernes anterior, día 14 de marzo, porque teníamos las evaluaciones. Y no tuvieron clases. A pesar de ello, decidieron faltar porque quisieron, y encima la semana que viene faltarán los dos días de huelga y el viernes seguramente para hacer puente. Luego que no se quejen si no van preparados para el curso que viene.
Bueno, intento motivarles todo lo que puedo. Proponer tareas y contenidos que puedan motivarles, y utilizando recursos tecnológicos para conseguir ese fin. También trabajo habilidades partiendo de temas y textos cercanos a ellos, debatiendo temas como el botellón o una situación política actual que pueda afectarles. O incluso trabajo comentarios de textos literarios usando textos eróticos, y aprendemos contenidos analizando películas pero que luego se quejan de que fueron un "coñazo" (la red social, en este caso, para introducir el tema de educación para el emprendimiento). Y es difícil hacer una evaluación continua con tantas faltas, y mira que no les pongo exámenes a cambio de ello. ¿Se tomarían más en serio una metodología más tradicional, donde solamente se tuviese en cuenta un examen final y no se contase ni tareas ni asistencia? ¿Y de vuelta a un ambiente donde el docente no negocie con sus alumnos, sino que se muestra autoritario y penalizando a aquel que no cumpla las normas de forma agresiva? Yo intento ayudarles todo lo que puedo, y me preocupo por sus circunstancias personales (hay que tener en cuenta las circunstancias de cada uno, ver si su estado actual de vida influye en su rendimiento académico), pero creo que el alumnado tiene que poner de su parte, como yo en su día como estudiante en el instituto y en la universidad lo puse. Y como docente lo hago, porque me paso desde las 8:30 hasta las 21:00 en mi colegio, por las mañanas dando clases y por las tardes preparándolo todo (atención a la diversidad, programación, recursos didácticos, tareas, actualización de conocimientos, etc.), además de un par de días estudiar inglés en un curso de capacitación lingüística para docentes.

Bueno, no pienso rendirme, seguiré luchando hasta el final. Las claves creo que son las siguientes, a tener en cuenta:
  1. Contexto y circunstancias personales y sociales del alumnado.
  2. Motivación, expectativas e intereses del alumnado.
  3. Madurez del alumnado, a la vez que sus experiencias personales.
  4. Actitudes y rasgos de personalidad del profesorado.
  5. Trabajo cooperativo entre el profesorado con vistas a pactar unas formas de actuar ante determinadas situaciones.
Sigamos trabajando.