sábado, 1 de noviembre de 2014

Reestructuración de la organización del centro educativo y de las relaciones establecidas entre la comunidad educativa, para la inclusión educativa (2011)

En las dos entradas anteriores, hablamos sobre algunas propuestas para mejorar la formación del profesorado de Educación Secundaria a nivel inclusivo y concretamos algunas estrategias didácticas para conseguir esa educación inclusiva. Ahora, lo que hacemos es concretar ideas enfocadas a la organización de los centros educativos:

-Cooperación de las familias en los centros educativos:

Además de que cooperen en la atención a las necesidades de sus hijos, es fundamental posibilitarles a las familias nuevas vías para que puedan transmitirnos sus sugerencias o cualquier dato que necesitemos o que ellas vean oportuno aportarnos. Debemos asesorarles sobre las estrategias inclusivas que vamos a llevar a cabo en nuestro centro educativo, proporcionándoles información sobre experiencias que ya se han llevado a cabo en otros centros educativos, los objetivos que vamos a plantear, estrategias didácticas, cómo se desarrollará la colaboración del centro educativo con otras instituciones de la sociedad, programaciones didácticas, etc, y antes de empezar es importante lograr que las familias se sensibilicen con estos alumnos. En lo que se refiere al funcionamiento del centro educativo a la hora de atender las necesidades educativas, expectativas e intereses de sus alumnos y familias, se debería enviar a final de cada trimestre una encuesta de satisfacción en la cual los padres puedan expresar libre y en anonimato sus opiniones personales acerca de cuestiones relacionadas con el Proyecto Curricular de Centro, el Plan de Orientación y Acción Tutorial, el Plan de Actividades Extraescolares, el Consejo Escolar, la labor del profesorado que ha impartido áreas a sus hijos, propuestas de mejora, etc. Para favorecer la comunicación entre docentes y familias, además de la asistencia a las tutorías y reuniones de padres, podríamos instaurar la plataforma PASEN de la Junta de Andalucía, especialmente diseñada para favorecer la comunicación entre todos los miembros de la comunidad educativa. Se pueden establecer, a través de ella, comunidades de aprendizaje y de resolución de dudas, fomentar las tutorías virtuales (en aquellos casos en los que los padres no puedan asistir presencialmente a éstas) y consultar noticias del centro educativo, entre otros objetivos[1].

También deben llevarse a cabo más talleres formativos para padres, adaptados a sus necesidades e intereses, tras previo diagnóstico de éstas. Deben desarrollarse partiendo de sus concepciones y planteando una metodología participativa, con dinámicas grupales, debates, resolución de dudas, asesoramiento para resolver determinadas situaciones que nos encontremos, análisis de materiales divulgativos específicos, etc. Sería satisfactoria que se crease un portal web específico dedica a la formación y asesoramiento para las familias, con la posibilidad de que todos puedan subir sus propios materiales y reflexiones, y que éstas sean comentadas por todos. Es significativo para aquellas familias que no puedan asistir a las sesiones presenciales, pudiéndose elaborar un diario de clase en dicho portal para facilitar el seguimiento de los padres en dichos talleres. Aquí incluiríamos los contenidos relacionados con aquellas necesidades que las familias han señalado en los resultados de nuestro estudio (intervención con hijos con necesidades educativas, estrategias para la participación en centros educativos, educación para la salud, técnicas de resolución de conflictos), además de aquellas convenientes en general dados los resultados del estudio, aunque en cada centro educativo deberían explorarse cuáles son sus necesidades más prioritarias para adaptar los talleres formativos a dichas necesidades. Creo conveniente trabajar la educación inclusiva con los padres y la sensibilización de éstos ante aquellas personas en riesgo de exclusión social, de manera que entiendan los motivos por los que se adopta este modelo de escolarización y lo importante que es su colaboración.

Las familias deberían poder participar en el desarrollo de experiencias educativas. Siendo personas que han vivido numerosas experiencias y acontecimientos históricos, podrían acudir a impartir charlas a los alumnos acerca de estas experiencias, para así ayudar al alumnado a reflexionar acerca de dichos acontecimientos y entender el presente actual (por ejemplo, la Guerra Civil Española, el fallido Golpe de Estado del 23 de Febrero de 1981, los atentados del 11 de Marzo de 2004, etc), o incluso charlas acerca del trabajo que desempeñan, como una manera de acerca la vida laboral al alumnado (tengamos en cuenta que, sobre todo en el segundo ciclo de Educación Secundaria, la orientación profesional es fundamental). Otra forma de favorecer la participación de las familias es a través de su colaboración en fiestas puntuales de los centros educativos e incluso plantear proyectos intergeneracionales, en las cuales grupos de jóvenes se relacionen con grupos de personas mayores y aprendan los unos de los otros. Por ejemplo, un joven puede enseñarle a una persona mayor a relacionarse a través de las redes sociales de ocio, y una persona mayor puede enseñarle al joven cómo vivían cuando aún no tenían ordenadores, televisores, lavadoras, etc. Y, ¿por qué no abrimos la posibilidad de que algunas familias puedan acceder a las aulas para colaborar, aquellos que puedan estar disponibles en algún momento del día? Esto favorecerá que el profesorado disminuya la intensificación de sus funciones, a la vez que siempre puede aprender de las aportaciones de las familias de sus alumnos.

Finalmente, las familias que tienen hijos con NEAE deben recibir asesoramiento acerca de cómo pueden colaborar en la intervención con sus hijos y a comunicarse y ayudarles en sus casas. Si fuese necesario, el profesorado u otros especialistas, siempre con el permiso de los padres, podrían realizar visitas a los hogares familiares para cooperar en la intervención de sus hijos, en aquellos casos que lo pueda requerir. En general, cada una de estas propuestas tienen cabida dentro de las “comunidades de aprendizaje”, siguiendo las características que desarrollé en el segundo capítulo del Informe-Memoria, partiendo de las enseñanzas transmitidas en la asignatura Las comunidades de aprendizaje como estrategia para la mejora socioeducativa, a la cual asistí voluntariamente tras la invitación de nuestro coordinador a toda la comunidad educativa “uconiana”[2].

-La cooperación de diversas instituciones de la sociedad en los centros educativos:

Podríamos solicitar la ayuda de diversos especialistas para que acudan al centro educativo a intervenir con el alumnado en las aulas. Además de favorecer una “enseñanza cooperativa”, en algunos casos, y siguiendo la línea de las “comunidades de aprendizaje”, pueden venir especialistas para ayudar a que alumnos específicos participen en las mismas actividades que el resto de sus compañeros, o en general atender a todos y ayudar a desarrollar las actividades: Psicólogos, pedagogos, monitores socioculturales, monitores de Educación Especial, voluntarios de organizaciones no gubernamentales, etc. Pueden cooperar en sesiones específicas de las tutorías lectivas de los grupos de Educación Secundaria Obligatoria para llevar a cabo proyectos educativos en torno a un tema en concreto (ej: educación sexual), respondiendo siempre a todos los interrogantes planteados por el alumnado. Se debe fomentar más la colaboración de las instituciones en el diseño, desarrollo e innovación del currículum en cuanto a adaptarlo a la atención de las necesidades del alumnado, y también implicar más a los equipos de sector para ayudar al profesorado. También deben permitirse que participen en actividades extraescolares y festividades puntuales que se desarrollen en el centro educativo, además de seguir contando con ellas para organizar visitas culturales, excursiones y otras actividades a nivel didáctico que se desarrollen en la sociedad: Bibliotecas, museos, polideportivos, ayuntamiento, diputación provincial, etc.

Las universidades deberían tener un papel importante en los centros educativos. Además de cooperar en la formación del profesorado a través de diversos planes formativos (cursos, reuniones científicas, másteres, etc) en los cuales pueden divulgar sus avances en investigación educativa, puede asistir un profesional experimentado a evaluar sus propuestas para el Plan Anual de Centro y asesorarles acerca de sus posibles mejoras, además de resolverles las dudas que puedan tener.

Las TIC han posibilitado la creación de grupos de trabajo interinstitucionales, donde cooperan varias instituciones de diferentes lugares en torno a un proyecto en común, además de resolverse dudas y aportarse diferentes recursos didácticos. Tenemos referencias en el Proyecto Agrega o el Proyecto Comenius, donde suelen cooperar centros educativos de países de la Unión Europea a través de “eTwinning”, además de otros proyectos existentes como NING[3], una red social mucho más segura y “formal” que Tuenti y Facebook; los recursos educativos de RTVE a raíz de su canal Clan TVE[4], el entorno colaborativo “Colabor@” de la Junta de Andalucía para la ayuda a la formación del profesorado andaluz[5], la web del instituto de Tecnologías Educativas (ITE)[6], el portal educativo “Media Digital Educativa” o MEDIVA en el cual los usuarios suben vídeos sobre diversas temáticas de educación, tanto experiencias educativas como novedades en relación con la educación y la comunidad autónoma de Andalucía, entre otras. Los centros educativos deben adaptar todas estas innovaciones a su dinámica de trabajo, y verse beneficiadas de ellas sobre todo a nivel formativo e incluso crear su propia red social a través de, por ejemplo, un blog en el cual todos pueden aportar noticias u opinar acerca de dichas noticias y aportaciones, en el sentido de que no resultan ofensivas. También el desarrollo de proyectos psicopedagógicos en conjunto con otros centros educativos (además del Proyecto Comenius) es importante para lograr llevar a cabo una educación de calidad y que el alumnado desarrolle sus competencias básicas, además de sus propias escalas de valores adecuadas para desenvolverse en la sociedad.

-La cooperación del alumnado en el centro educativo:

Al igual que los padres, es importante que al final de cada trimestre se les pase una encuesta de satisfacción a nivel individual, con cuestiones acerca de la planificación y funcionamiento del centro educativo, además de llevar a cabo en la hora de tutoría lectiva un grupo de discusión acerca de estas cuestiones, en donde el profesor-tutor sea el moderador del debate y recoja las conclusiones en un cuaderno o en una grabadora de sonido. Entre algunas cuestiones que pueden debatirse, se encuentra la programación de las diferentes asignaturas, las actividades realizadas, la conducta del profesor-tutor y otros docentes, cómo han sido atendidas sus necesidades educativas, las relaciones entre los compañeros, etc, además de plantear las posibles propuestas de mejora pertinentes.

A principios de curso, es importante que se lleve a consenso las normas y valores que defendamos en nuestro grupo-clase, al igual que pensar las correspondientes sanciones que emplearemos cuando éstas no se cumplan. Es una manera de motivar al alumnado a comprometerse con lo que ellos mismos han pautado, al igual que reflexionar acerca de lo importante que es cumplir esas normas y valores, las cuales deben justificarse entre todos a la hora de establecer el consenso. Dentro del aula, deben trabajarse diversas técnicas de resolución de conflictos para cuando se dé el caso, de manera que todo el grupo-clase participe en su resolución y que, finalmente, los “participantes” de dicho conflicto reflexionen sobre su conducta (incluyendo sus propios compañeros a través de su participación en el proceso de resolución), y en su caso llegar a un acuerdo.

En lo que se refiere a la atención a las necesidades educativas y al desarrollo de las actividades dentro del aula, en algunos centros educativos se están llevando a cabo programas de “alumnos-tutores”. Son alumnos que reciben un asesoramiento formativo a cabo del Departamento de Orientación para que ayuden a sus docentes en la atención a las NEAE de los alumnos, además de resolverles dudas, facilitarles la accesibilidad al currículum, aprender a usar las TIC de manera que luego ayuden a sus compañeros, etc, desarrollándose la técnica de la “tutoría entre iguales”. Pueden ser alumnos que se dediquen a cooperar en su propia aula o aquellos que tengan alguna hora libre a la semana (por ejemplo, alumnos que no se hayan matriculado en el área de Religión y no haya una alternativa definida), y durante esa hora de clase se dedican a ir a alguna clase específica a ayudar al docente.

En cuanto a la figura de los “delegados”, deberían tener un papel más activo en la preparación de actividades y gestión de su grupo-clase. Debe aportar datos acerca de las necesidades de sus alumnos, conflictos que hayan sucedido, dificultades que tengan con las diferentes asignaturas, etc, entre otras posibles cuestiones, además de asistir siempre a todas las sesiones de evaluación, voluntariamente a sesiones del Consejo Escolar y ayudar a resolver conflictos sucedidos en el aula. El centro educativo debe fomentar en el alumnado la confianza para que transmitan todas sus quejas de cualquier tipo, en vistas a mejorar el proceso educativo y la convivencia. Es similar a la Unidad de Garantía de Calidad de nuestro Máster, siendo los delegados los representantes del alumnado en dicha unidad.

-La coordinación entre docentes:

Es fundamental que se aumente la coordinación entre ellos y se eliminen las conductas individualistas, entendiendo “individualismo” no como la capacidad autónoma de llevar a cabo una tarea, sino como el aislamiento y la negación a recibir cualquier tipo de ayuda: “ésta es mi aula y estos son mis alumnos y nadie más entra”. Sería estupendo que, a nivel estatal, existiese la posibilidad de llevar a cabo un currículum integrado en Educación Secundaria Obligatoria, en donde los docentes de diferentes áreas coordinasen diversas actividades en conjunto (García Vallinas, 2003). Los resultados de llevar a cabo actividades conjuntas que engloben más de una materia y la labor de dos o más docentes suelen ser muy positivos si lo planificamos de manera adecuada. En la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba tenemos un ejemplo de actividad de colaboración entre el profesorado de las áreas de Métodos de Investigación en Educación y Educación especial, en el que sus alumnos desarrollaron un proyecto de investigación e intervención en ámbitos reales de Atención a la Diversidad, partiendo de los conocimientos adquiridos en ambas asignaturas y siendo tutorizados por el profesorado de ambas materias e incluso contando con la colaboración de otros profesionales, como centros educativos de Córdoba que participaron en la tarea. Este es un ejemplo de actividad cooperativa entre centro educativo e instituciones del entorno que conecta significativamente con las reflexiones que estoy transmitiendo en este apartado[7].

También sería interesante formar varios grupos cooperativos de aprendizaje en cada centro educativo, a nivel de “comunidad de aprendizaje”, formado por docentes diversos, cada uno con su especialidad y a su vez sus propias potencialidades y dificultades, de manera que entre todos se ayuden mutuamente. Podrían establecerse grupos en donde, una vez cada semana, se reúnan una tarde en la sala de profesores del centro educativo para debatir algún problema que les haya surgido, analizar avances que están cosechando con alguna intervención psicopedagógica específica, diseñar algunas propuestas de mejora a raíz de los resultados obtenidos en la evaluación de centro, o incluso entre todos investigar acerca de alguna temática y compartir los descubrimientos hallados (por ejemplo, acerca del uso de los blogs en las aulas y programar alguna experiencia en común para llevar a cabo con sus alumnos). Existan diversas experiencias de grupos de trabajo en algunos centros (por ejemplo, un grupo de trabajo dedicado al desarrollo de actividades con programas de lenguaje de autor, como el centro educativo del estudio de caso en el que participé el año pasado), y en el estudio algunos de los profesores participantes afirmaron encontrarse en un grupo de trabajo (ej: trabajo cooperativo). Fomentar aquí los GAEP podría ser muy útil para lograr mejorar la coordinación entre docentes.

Todos los centros educativos deberían incorporar el “Índice de inclusión” en su evaluación de centro, el cual resulta desconocido para nuestro profesorado, dados los resultados. Para ello, el CEP, en colaboración con el Departamento de Orientación, debería realizar un taller de asesoramiento para todo el profesorado, en el cual se les explicará el objetivo del índice de inclusión, la importancia de conseguir una educación inclusiva, la fase de implantación, de exploración y análisis, la propuesta de elaboración de un plan de desarrollo de la escuela con una orientación inclusiva, la implementación de aquellos aspectos susceptibles de desarrollo, la revisión continua del proceso llevado a cabo, ...Podría llevarse a cabo una primera experiencia piloto en el centro educativo, contando con el continuo asesoramiento del CEP, y al final de la experiencia un miembro del CEP iría a las sesiones de evaluación de los resultados obtenidos en el “Índice de inclusión”, y además de aportar sugerencias para mejorar los resultados, analizaría el proceso que ha seguido el profesorado con la implantación de este instrumento y cómo mejorar para el próximo curso.

Essomba (2007) planteó unas propuestas interesantes que pueden ser útiles para favorecer una organización de centro intercultural. Entre las acciones estratégicas, planteó crear un Consejo de Actualización Curricular para diseñar el currículum a raíz de las necesidades diagnosticadas, favorecer que otras instituciones de la sociedad cooperen en la transformación del currículum (actualización curricular, diseño de proyectos didácticos, impartir algunas sesiones de clase, etc), permitir que los miembros de la comunidad educativa consulten el Proyecto Curricular de Centro “online” y aporten sugerencias, que el centro educativo lleve a cabo acciones comunitarias en su sociedad para favorecer la inclusión social de sus alumnos (causas medioambientales, atención a personas mayores y/o enfermas, dinamización cultural, etc); diseñar una “red de centros “ en donde todos los centros educativos de una misma zona se comuniquen, compartan ideas y recursos, conozcan nuevos “colegas” (alumnos, docentes, etc), reflexionen sobre diversos temas que les afecten, planifiquen proyectos de acción comunitaria sobre la sociedad, etc. También resulta interesante la propuesta del mismo autor para crear un departamento de producción cultural en cada centro, de manera que divulguen y diseñen productos pertenecientes a diversas culturas.

Finalmente, podríamos llevar a cabo un modelo de dirección alternativo que permite promover la participación de todo el profesorado en la organización y gestión del centro educativo: El modelo de “dirección funcional” (Beltrán, 1994). Consiste en que, como el centro educativo desarrolla diferentes tareas dentro del campo de la dirección y gestión de éste, cada docente cumple alguna de esas tareas, en la que se sienta más especializado, y todos opinan y colaboran con él en esa tarea, no tiene esa persona la última palabra en esa función que desarrolla. No hay una ideología rígida debido a que son todos directores. El consenso es fundamental y entre todos construyen su cultura escolar. Analicemos sus ventajas:

-         Los docentes tienen unas habilidades determinadas, y si dichas habilidades son aprovechadas y reconocemos la labor que ejecuta, podemos garantizar una buena motivación en nuestros docentes a la hora de ejercer su labor, ya que se sienten útiles dentro del centro educativo, ven que se les valora como profesionales y así, al acostumbrarse a adquirir ciertas responsabilidades, hace que maduren profesionalmente y tomen iniciativas.
-         Aprenden habilidades de gestión que luego aplican para gestionar todo lo relacionado con su clase: Bases de datos, documentos importantes, programaciones, temporalizaciones, justificantes, etc.
-         Creación de una comunidad de aprendizaje, en donde intercambien opiniones sobre cómo poder llevar mejor a cabo una tarea para que obtengan resultados más satisfactorios, resolviendo los problema surgidos y haciendo que el ambiente en el centro educativo sea agradable.
-         Se fomenta más la investigación y el análisis de la realidad escolar, y la reflexión y toma de decisiones para el cambio, pudiendo evolucionar la cultura escolar continuamente y favoreciendo el aprendizaje de los docentes.
-         Puede potenciarse sin problemas que los alumnos opinen sobre el centro educativo y su marcha, sus normas, ... en general, sobre su organización escolar. Además, se les inicia a que valoren y obtengan una actitud democrática y participativa, esencial para el funcionamiento de la sociedad. Sus aportaciones hacen reflexionar a los docentes y les lleva a negociar y llegar a un consenso sobre lo que han propuesto. Esta actitud por parte de los docentes sirve de ejemplo para sus alumnos, como modelos a seguir.
-         Cada docente tiene más tiempo para ocuparse de su grupo-clase y de preocuparse más por el proceso de enseñanza-aprendizaje y no solamente estar pendiente de tareas burocráticas y administrativas. Esto le permite tener mayor disponibilidad para diagnosticar necesidades educativas en sus alumnos.
-         Implica más a los padres para intercambiar puntos de vista y reflexionar entre todos la toma de decisiones a raíz de lo que se haya debatido. Al no haber una ideología cerrada entre ellos, las familias pueden realizar sus propias propuestas y hacer reflexionar a los docentes. Se favorece que los docentes entiendan los problemas que tienen las familias y los alumnos e intentan atenderlos lo más satisfactoriamente posible.

Intervención para reducir los síntomas del malestar docente

Si antes hablamos de la formación del profesorado, de estrategias didácticas y de la organización del centro escolar en base a conseguir una educación inclusiva, ahora trabajaremos un aspecto más psicológico: El síndrome de Burnout o "del profesor quemado":

Entre las futuras líneas de investigación, planteé profundizar más acerca de los factores que inciden en el aumento de los síntomas de malestar docente entre el profesorado. En el supuesto de que se llevase a cabo, para favorecer que el profesorado mantenga una actitud positiva para desarrollar sus funciones, podríamos intentar conseguir lo siguiente:

-         Más apoyo al profesorado por parte de los medios de comunicación. Dar a conocer más ejemplos de experiencias positivas que se estén llevando a cabo en los centros educativos, el esfuerzo del profesorado por atender al alumnado y educarles adecuadamente y reducir el índice de fracaso escolar del país, etc, incluyendo mejorar la imagen que tienen las titulaciones sobre educación en la sociedad, subestimadas por todos los ciudadanos.
-         Flexibilizar el currículum para que el profesorado pueda adaptarlo a raíz del contexto de su aula educativa. Darles la oportunidad de diseñar su propia programación didáctica utilizando aquellos recursos didácticos que crea oportuno, sin verse sometido a la “autoridad” del libro de texto.
-         Aumentar el número de docentes por aula o incluso reducir el ratio de alumnos por aula.
-         Solicitar más apoyo a las familias y que decidan cooperar en las intervenciones que planifiquemos para sus hijos, además de acudir a todas las reuniones y tutorías y ayudar al docente en la atención a las necesidades de sus hijos y en su proceso educativo.
-         Cambiar las leyes educativas de forma que el profesorado pueda tener una mayor autoridad ante sus alumnos, para así reaccionar adecuadamente y a tiempo ante las conductas disruptivas que presente el alumnado. Debe tener la suficiente libertad como para aplicar aquellos castigos que resulten más significativos, en el sentido de que permite hacer reflexionar al alumnado acerca de su conducta.
-         El Estado debería aumentar la financiación dirigida al Sistema Educativo, sobre todo en aquellos contextos que se encuentran en riesgo de exclusión social. Facilitar la adquisición de recursos para favorecer la inclusión social y educativa de los alumnos: ordenadores, conexión a Internet, libros de texto, pizarras digitales, materiales para educación física, etc. También deberían diagnosticarse todas las carencias que presenta el contexto y llevar a cabo un proyecto de intervención en el cual se lleva a cabo la construcción de aquellos recursos de los que carece: Bibliotecas, centros culturales, asociaciones, polideportivos, parques, etc.

Ahora algo a comentar en relación a las anteriores entradas:


Todas estas propuestas son orientaciones, puesto que deben ser adaptadas en cada centro educativo a raíz de sus propias necesidades. Siempre habrá centros educativos, por ejemplo, en los cuales la participación de las familias sea mayor que en otros, según el contexto sociocultural y económico en el que nos encontremos. Se trata de seguir avanzando y que los miembros de la comunidad educativa se impliquen y entre todos planifiquen una serie de medidas que favorezcan la inclusión educativa del alumnado. Es importante que el profesorado, con ayuda de los demás, aprenda a diagnosticar cuáles son sus necesidades para llevar a cabo la educación inclusiva, tanto en recursos o flexibilidad por parte del sistema educativo, como aquella formación específica que necesita para saber afrontar los nuevos retos que le deparan cada día, a raíz de los continuos cambios que surgen en la sociedad. Si todos nos concienciamos de la importancia de lograr una inclusión social e inclusiva, podremos avanzar positivamente.


[2] De la UCO, es decir, de la Universidad de Córdoba.
[7] Aunque seguramente el equipo educativo del Máster conozca el proyecto, aporto la dirección del proyecto para otros lectores que lo desconozcan: http://www.uco.es/dptos/educacion/invadiv/